1991

"Una nación a la que más se le ha dado,
ha rechazado a Dios en la mayor medida."

13 de enero de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis queridos hijos, quiero que sepan que he venido como vuestra Madre Amantísima. He venido a entregar un mensaje grave (ella estaba extremadamente triste). La tristeza reina en el Cielo por las muchas almas que se pierden en este país. Les imploro, con un llamado extremadamente urgente, que regresen a Dios ahora, porque la tristeza reinará en vuestro país. Estoy muy triste. Mis hijos de todas partes han ignorado a mi Hijo. Esta nación necesita una gran conversión.

"Me haré eco nuevamente de las palabras de mi Hijo. Una nación a la que más se le ha dado, ha rechazado a Dios en la mayor medida. Terminaré por decir que continuaré orando por todos Uds. y continuaré suplicando la Misericordia de Mi Hijo.

"Gracias por escuchar las palabras de mi Hijo. Yo soy únicamente una mensajera del Cielo, enviada para hacerme eco de Sus palabras para Uds. Gracias. Por favor, hagan la Señal de la Cruz mientras me voy y le doy las gracias a mi Hijo por permitirme venir." Nancy cuestionó la teología de la tristeza que reinaba en el Cielo. El 22 de julio de 1991, se le dio a ella una locución interior de La Santísima Madre: "El Corazón de mi Hijo reina en el Cielo, y Su Corazón está entristecido por todas las almas que se pierden en todo el mundo."

"No vivan una vida de la carne.
Vivan una Vida del Alma."

13 de febrero de 1991

La Santísima Madre dijo: "Invito a mis hijos a que estén tranquilos. Daré un mensaje para los Estados Unidos. Mis queridos hijos de los Estados Unidos, como vuestra Madre Amantísima me gustaría enseñarles. No vivan una vida de la carne. Vivan una vida del alma. Vuestra carne regresará a las cenizas. La vida de vuestras almas es para siempre. Arrepiéntanse y regresen a Dios. Vuestra salvación depende de esto. La guerra empeorará. Habrá más tristeza en las familias, mis queridos hijos. La guerra es un castigo de Dios." [Nancy dijo que La Santísima Madre estaba muy triste.] "Me quedaré con Uds. en oración y les extenderé mi mano. Ayúdenme para poder ayudarles a volver a mi Hijo. Yo les bendigo."

"Recen, Estados Unidos, recen.
La oración es vuestra línea
vital hacia Dios."

13 de marzo de 1991

La Santísima Madre dijo: "El mensaje de hoy es: Recen, Estados Unidos, recen. Continúen sus oraciones y sacrificios y ofrézcanselos a Dios cada día. Para los muchos niños que no han empezado aún su viaje de oración, les imploro desde mi corazón maternal que empiecen. Sin la oración, un alma se marchita y muere. La oración es vuestra línea vital hacia Dios. Yo vengo como vuestra madre amorosa y les invito a salir de las tinieblas y entrar a la luz. Yo les bendigo."

"Tomen mi mano y caminen conmigo
en el sendero hacia mi Hijo."

13 de abril de 1991

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de los Estados Unidos, como vuestra Madre Amantísima que soy les estoy llamando. Tomen mi mano y caminen conmigo en el sendero hacia mi Hijo. Hijos de los Estados Unidos, tomen mi mano. Muchos de Uds. están recorriendo un camino que les aleja de mi Hijo, y están en peligro de perder sus vidas con Dios para siempre. Arrepiéntanse y vuelvan a Dios. Hijos, les ruego que acudan. Con lágrimas les llamo. Yo les bendigo." [Nuestra Madre Amantísima estaba llorando mientras imploraba.]

"El Reino de Dios y el reino
de este mundo no se mezclan."

13 de mayo de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis queridos hijos, preparen el camino para mi Hijo. ¿Están Uds. listos para recibirle? El vendrá en una hora que Uds. no conocen. ¿No deberían estar preparados para recibir al Rey? Vivan una vida de santidad. Caminen con fe y confianza plenas. A los muchos que se han descarriado, por favor, repudien sus caminos pecaminosos y regresen a Dios. No se dejen engañar por los atractivos del reino de este mundo. El Reino de Dios y el reino de este mundo no se mezclan. Recen, hijos, recen. Estoy llamándoles a Dios como vuestra madre amorosa. Yo les bendigo. Gracias."

"Estoy implorándoles
que vuelvan a mi Hijo."

13 de junio de 1991

La Santísima Madre dijo: "Por favor, hijos de los Estados Unidos, dejen de ofender a Dios. No crean que el castigo no vendrá. Estoy implorándoles que vuelvan a mi Hijo. No se demoren. Esta es la hora. Nuestros corazones están entristecidos. Por favor, hijos de los Estados Unidos, estoy llamándoles hacia mi Hijo. Como vuestra Madre Amantísima, yo les bendigo."

"¿Dónde están sus corazones?...
Mi Hijo espera para darles regalos."

13 de julio de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis queridos hijos de los Estados Unidos, ¿dónde están sus corazones? Preparen sus corazones al abrirlos a mi Hijo. La preparación es una hora para alistarse. Estén listos. Durante todas vuestras vidas, estáis preparándoos para el trabajo, para las citas, para la diversión, para el descanso. Preparen sus corazones. Si sus corazones están cerrados, Mi Hijo se queda fuera, tocando en ellos. Abran sus corazones. Estén limpios. Mi Hijo espera para darles regalos. Como vuestra Madre Amantísima, yo les bendigo. Y bendíganse unos a otros."

"La paz sólo se logra
cuando están unidos a mi Hijo."

13 de agosto de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis queridos hijos de América, hoy vengo a ustedes para traerles una invitación de paz. Deseen la paz para ustedes, para sus familias, para sus comunidades y para sus países. La paz sólo se logra cuando están unidos a mi Hijo. Separados de mi Hijo no hay paz."

En este punto, Nancy dijo: "Está llorando y hay un rayo de luz que baja por su mejilla como si fuera una lágrima."

"Hijos de América, rehusar la paz de mi Hijo acarreará mayores sufrimientos sobre ustedes."

Nancy apuntó: "Está llorando de nuevo. Otro rayo de luz bajó por su mejilla como una lágrima."

"Por favor," rogaba, "enmienden sus vidas y regresen a Dios. Los bendigo como su madre amante."

"Tomen la Decisión de Amar a Dios
y Perseverar en la Fe
."

13 de septiembre de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis queridos hijos de América, tomen la decisión de amar a Dios y perseverar en la fe. Se acercan rápidamente los días en que su fe será probada. Sean fuertes en mi Hijo.

"Hijos, deben dejar de ofender a Dios, ya que les esperan mayores sufrimientos. No crean que el castigo no llegará. Por favor, dejen de ofender a mi Hijo.

"Regresen a Dios y obedezcan sus leyes. Los bendigo como su madre amante, y bendigo todo lo que han traído con ustedes.

"Este es el final del mensaje para los Estados Unidos."

"Renueven su compromiso de poner
a Dios primero en sus vidas."

13 de octubre de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis queridos hijos de América, hoy vengo a ustedes en el aniversario de mis visitas a este lugar. Vengo en nombre de mi Hijo Jesús. Este es el momento de reflexionar y renovarse. Mediten las palabras de mi Hijo. Renueven su compromiso de poner a Dios primero en sus vidas. Pongan sus vidas en orden. Reza, América, reza. Por favor, conságrense a nuestros corazones. Los bendigo como su madre amante, y les envío rayos de amor desde mi corazón de madre."

Nancy describió como Nuestra Madre Amantísima se puso más radiante y que una corona apareció sobre su cabeza.

"Con los brazos abiertos, derramo gracias sobre ustedes. Este es el final de mi mensaje para los Estados Unidos."

¿Están sus oídos abiertos o cerrados?
¿Están sus corazones abiertos o
cerrados?... Están viviendo
en una época de muchas gracias."

13 de noviembre de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis hijos queridos de América, ¿están escuchando? ¿Están sus oídos abiertos o cerrados? ¿Están sus corazones abiertos o cerrados? Piensen en la bondad de Dios. Sean agradecidos."

Nancy comentó que una lágrima brotó de su ojo derecho.

"Denle gracias a Dios por todos Sus dones y por Su misericordia. Están viviendo en una época de muchas gracias."

Nancy dice que salían lágrimas de ambos ojos, y de uno salió algo más espeso.

"Por favor, hijos, la mano de mi Hijo está a punto de asestar un golpe, a menos que enmienden sus vidas. Los bendigo como su madre amante."

"Les traigo dones de paz y de buena
voluntad... les doy a mi Hijo."

13 de diciembre de 1991

La Santísima Madre dijo: "Mis queridos hijos de América, como su madre amante, traigo dones de paz y de buena voluntad para ustedes. Abran estos dones abriendo sus corazones. Sean piadosos e imitadores de la buena voluntad de Dios. Hijos, el haber nacido es un don de Dios. Dejen que la vida de Dios viva en ustedes. Rechacen y odien el pecado. Hijos, les doy a mi Hijo. El es el Príncipe de Paz y el Dios de buena voluntad." Nancy contó que ella tenía sus brazos abiertos mientras decía: "Proclamen a Emanuel. Los bendigo, hijos queridos. Según hagan la señal de la cruz, partiré. Recuerden darle las gracias a mi Hijo por haberme permitido venir. Los amo, hijitos queridos."


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