1992

"No pueden Amar a Dios
sin guardar Sus mandamientos."

13 de enero de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de América, sean hijos de la luz. Apártense del pecado. Por favor, hijos, muchos de ustedes están en peligro de perder el Cielo para siempre. No hay mayor sufrimiento que la pérdida de Dios. Prepárense para la felicidad eterna. Vengan y sigan la luz de mi Hijo. Destierren toda oscuridad de sus almas. Obedezcan las leyes de Dios. No pueden amar a Dios sin guardar Sus mandamientos. Los bendigo. Estoy rezando por ustedes para que vengan a la luz. Igual que mi Hijo fue al agua para su bautismo, les pido que regresen a la luz de su bautismo. Por favor, recuerden agradecerle a mí Hijo por haberme permitido venir."

"Conozcan los mandamientos de Dios
y lleven estas leyes de Dios grabadas
en sus corazones."

13 de febrero de 1992

La Santísima Madre dijo: "Hijitos queridos de América, es una gracia desear la sencillez y la pequeñez. Pidan la gracia de vivir sencillamente y de ser humildes. Sean hijos de la luz. Conozcan los mandamientos de Dios y lleven estas leyes de Dios grabadas en sus corazones. Así conocerán a Dios y crecerán en amor de El y del prójimo. Hijitos, se les han dado los mandamientos de Dios para ayudarlos a unirse a El. Mi Hijo y yo amamos a cada uno de ustedes. Deseo que cada uno de ustedes esté unido a mi Hijo para siempre. Por favor, enmienden sus vidas y regresen a Dios. Por favor, hagan lo que les pido, o tendrán que sufrir mucho. Los bendigo. Vengan y busquen refugio en mi Corazón Inmaculado. Soy la Santísima Virgen María, la Amantísima Madre de Dios, y de ustedes. Vengan, hijitos, y déjenme conducirlos a mi Hijo. Mientras hacen la señal de la cruz, los bendeciré a ustedes y todo lo que hayan traído. Por favor, agradézcanle a mi Hijo el haberme permitido venir."

"A menos que sigan Sus huellas,
no estarán siguiéndolo."

13 de marzo de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos Hijos de América, por favor entiendan que estos tiempos son de gran misericordia. El cáliz de salvación se desborda sobre los Estados Unidos y sobre todo el mundo. Báñense, hijitos, en el amor y la misericordia de Dios. Estén limpios. Si rechazan el amor y la misericordia de Dios y rehúsan estar limpios, entonces caerán mayores sufrimientos sobre ustedes. Prepárense. Niéguense a sí mismos. Carguen su cruz y sigan a mi Hijo. El ha preparado el camino para ustedes. A menos que sigan Sus huellas, no estarán siguiéndolo. Vivan para Dios. Recorran la pasión con amor. Déjenme ayudarlos en cada paso del camino.

"Gracias, mis hijitos queridos."

"América, despierta de tu sueño
y únete a mi Hijo."

13 de abril de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de América, con lágrimas les ruego. Recen, hijos, recen. Comiencen su jornada de oración dando el primer paso. Examinen su relación con Dios y con los demás. Enmienden sus vidas. Escuchen, por favor. Sufrirán mucho más si viven apartados de Dios. En este tiempo, mediten sobre la pasión de mi Hijo Jesús y así recibirán la fortaleza para sobrellevar las pasiones de sus vidas. América, despierta de tu sueño y únete a mi Hijo. Los bendigo y los amo."

"Hace setenta y cinco años vine a
Portugal pidiendo oraciones y sacrificios
en reparación por los pecados del mundo.
Hoy vengo pidiendo lo mismo."

13 de mayo de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos Hijos de América, mi corazón se llena de gozo al venir a ustedes, mis queridos hijos, en este aniversario de mis apariciones en Fátima. Hace setenta y cinco años vine a Portugal pidiendo oraciones y sacrificios en reparación por los pecados del mundo. Hoy vengo pidiendo lo mismo.

"Hijitos, escuchen con sus corazones. Les ruego. Refugien sus corazones en el mío. Por favor, hijos, les pido que se consagren a mi Inmaculado Corazón y de esta manera podré protegerlos. Como su madre amante, deseo que cada uno de ustedes reciba la ayuda que busca de Dios de acuerdo con Su voluntad. Dios escucha las peticiones de Sus pequeños. Sean humildes ante Dios y ante los demás. Dejen que la paz de Dios habite en sus corazones, en sus familias y en esta tierra. Los bendigo. Deseen el amor y la paz de Dios, y vivan en Su amor y en su paz. América, tómense de las manos."

"Si ustedes permanecen en pecado grave,
arriesgan perder sus almas
Permiten a Satanás que los guíe."

13 de junio de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de América, por favor, perdónense unos a otros. Si ustedes no perdonan, es que no aman. Sus pecados son muchos. Por favor, hijos, deben dejar de ofender a Dios que está gravemente ofendido. Si permanecen en pecado grave, arriesgan perder sus almas. Permiten a Satanás que los guíe. Apártense de las tinieblas del pecado." [Nancy dijo en ese momento que la Santísima Madre estaba radiante.] "Vengan a la luz de la verdad. Satanás los está engañando y no se dan cuenta. Las tinieblas sobre este país crecerán más oscuras y sufrirán más si no regresan a Dios." [Nancy vio algo espeso, una sustancia oscura como la sangre, salir del ojo de la Santísima Madre.]

"Satanás ha penetrado cada aspecto
de sus vidas. Reconózcanle
y libérense ustedes mismos..."

13 de julio de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijitos míos, las tinieblas cubren América y serán más oscuras si no regresan a mi Hijo. Satanás ha penetrado cada aspecto de sus vidas. Reconózcanle y libérense ustedes mismos. Por favor, escuchen estas palabras en su corazón. Sigan a mi Hijo, Su modo de vida. Este mensaje es para el que lleve cualquier tipo de vida. Hijos, les ruego que presten atención a estas palabras. Los bendigo. En este momento bendeciré los artículos que han traído. Por favor, díganles a mis hijos que yo he recibido las peticiones de sus corazones y se las he llevado a mi Hijo. Les ruego que hagan la señal de la cruz cuando me vaya. [Nancy, ahora no podrás verme.] Recuerden darle las gracias a mi Hijo."

"Este es un ruego urgente
para toda la humanidad"

13 de agosto de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de América, cada persona es mi querido hijito. Como vuestra Madre Amorosa los amo con amor incondicional. Vengo en el nombre de mi Hijo, Jesús. Por favor, hijos míos, cooperen con el plan de salvación de Dios. Mi hijo les muestra el camino hacia la salvación. Síganle. Ayúdenme a que les ayude. Con Dios, juntos podremos apartar la nube de tinieblas de este país." [Entonces derramó una lágrima.] "Comiencen donde están y recen. Llegará el momento en que la misericordia de Dios se transformará en Su justicia y un gran sufrimiento caerá sobre ustedes. No pospongan más ir hacia mi Hijo. Este es un ruego urgente para toda la humanidad. Los bendigo. Por favor, hagan la señal de la cruz cuando me vaya. En este momento bendigo todas las cosas. Recuerden darle las gracias a mi Hijo por permitirme venir."

"Examinen su relación con Dios
y enmienden sus vidas sin dilación"

13 de septiembre de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de América, ¿están escuchando? ¿Están escuchando con sus corazones? Muchos de ustedes comenzaron una jornada espiritual y la interrumpieron. No permitan que Satanás los desanime. Crean con todo el corazón en mi Hijo. Permitan que mi Hijo los guíe. Hijos míos, oren y ofrezcan sacrificios por las almas de sus hermanas y hermanos. Oren y hagan sacrificios por la paz. Les imploro que se alejen de los pecados de la carne. Dejen de asesinar. Las consecuencias serán graves, si continúan ignorando a Dios y violando Sus leyes. Es una gran gracia que Dios me haya permitido venir. Los amo y le deseo a cada uno que se una a mi Hijo. Van a ocurrir más desastres." [Lloraba. Salía sangre de su ojo.] "Les ruego que escuchen. Miren de qué forma viven. Miren dentro de ustedes mismos y examinen su relación con Dios y enmienden sus vidas sin dilación. Los bendigo. Cuando hagan la señal de la cruz, me iré. Recuerden darle las gracias a mi Hijo por permitirme venir."

"Hijos, deben dejar de ofender a Dios"

13 de octubre de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de América, siento una gran alegría en mi corazón al verlos reunidos en oración. Siento una gran pena en mi corazón por muchos de mis hijos que se han descarriado. Muchos de mis hijos no rezan y no quieren oír los mensajes de Dios." [Nancy vio una lágrima de sangre deslizarse por el lado de su nariz.] "Oren, hijos, oren. La oración es vital. Hace setenta y cinco años me aparecí ante tres niños pastores para darle un mensaje a toda la humanidad y hoy he venido para dar un mensaje. Hijos, deben dejar de ofender a Dios. Comiencen en este día aniversario y hagan la promesa de pasar más tiempo con Dios diariamente." [Nancy dijo que Nuestra Madre Amorosa lloraba de nuevo.] "Recen el rosario todos los días. Les pido que hagan un acto de consagración al Sagrado Corazón de mi Hijo y a mi Inmaculado Corazón. En nuestros corazones encontrarán refugio seguro."

"América, levanta tus voces para dar gracias a Dios por Su misericordia, por Su amor. No puedo detener la mano de mi Hijo. Les ruego que me ayuden para poder ayudarlos. Ofrezcan sus sacrificios y oraciones diarios, se los ruego, como reparación por los pecados del mundo. Mantengan vivos nuestros mensajes en sus corazones."

"Unan sus manos y sus corazones con Dios y con todos los demás. Con sus manos y corazones unidos, les ruego que recen el Padre Nuestro." [Con las manos unidas todos los peregrinos rezaron el Padre Nuestro.] "Por favor, recuerden que esta oración se la da mi Hijo."

"Voy a bendecirlos a ustedes y a todas las cosas que han traído. Les ruego que hagan la señal de la cruz, cuando me vaya. Desde mi Inmaculado Corazón les doy rayos de amor. Recuerden siempre darle las gracias a mi Hijo."

"La nación que se aleja
de Dios sufrirá más"

13 de noviembre de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos de América, con lágrimas les ruego que observen los mandamientos de Dios. La nación que se aleja de Dios sufrirá más y caerá más profundamente en las tinieblas. Por favor, hijos, oren por sus líderes y por este país. Serán despojados de su arrogancia y serán purificados. Hijos, los amo. Les ruego que recen y se unan a Dios."

"Dios no se ha alejado de ustedes.
Ustedes han elegido vivir alejados de El."

13 de diciembre de 1992

La Santísima Madre dijo: "Queridos hijos, ¡vengan! Vengan, hijitos, denle sus corazones a mi Hijo. Adórenlo, alábenlo y agradézcanle por Su infinito amor y benevolencia. Dios les ha dado muchas señales. Ustedes no reconocen la mano de Dios en todas las cosas. Dios no se ha alejado de ustedes. Ustedes han elegido vivir apartados de El. Cuando ustedes siguen a falsos dioses, provocan más tinieblas en el mundo. Nuestros corazones sangran por ustedes. Unidos a mi Hijo podremos apartar las tinieblas. Les he advertido acerca de la guerra, y, de nuevo, les advierto sobre la guerra. Oren y sacrifíquense por la paz, se los ruego. Les he alertado acerca de desastres. Otra vez, les advierto sobre más desastres. Oren y sacrifíquense, se los ruego. Los amo, mis queridos hijitos. Deseo protegerlos en mi Inmaculado Corazón. Reformen sus corazones y dejen que el amor de mi Hijo crezca en el corazón de cada uno de ustedes." [La Santísima Madre estaba radiante.]

"Hijos, los voy a bendecir a ustedes y a todas las cosas que han traído y recuerden darle las gracias a mi Hijo por permitirme venir." [La Santísima Madre sonreía un poco.]

** Nota: Mientras Nancy estaba revisando este folleto para su publicación, una luz blanca mística destelleó alrededor de los dedos de su mano izquierda cuando los pasó sobre estas palabras.

Esto sucedió el viernes 10 de mayo de 1996.


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